Las altas temperaturas se asocian con los homicidios en las ciudades latinoamericanas
13 de marzo de 2026 · Carolina Rendón, Katy Invdvik

- Los investigadores analizaron datos diarios de temperatura y registros de homicidios de 307 ciudades de siete países latinoamericanos: Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, México y Panamá.
- Entre 2000 y 2019, se registraron más de 1.1 millones de homicidios en las 307 ciudades estudiadas. De estos, el 0.61% puede estar vinculado a la exposición al calor extremo.
- Las altas temperaturas se han identificado como un factor adicional asociado en la compleja red de factores asociadas con los homicidios en América Latina.
- Este es el primer estudio que examina la conexión entre temperatura y homicidios en un gran número de ciudades de América Latina, abordando una brecha crítica a medida que las temperaturas globales y regionales continúan aumentando.
América Latina es actualmente la región más violenta del mundo; sin embargo, hasta ahora, la relación entre el aumento de las temperaturas y las muertes por homicidio apenas se había investigado. Un nuevo estudio del proyecto SALURBAL-Clima, publicado en la revista Environmental Research, ofrece las primeras pruebas a gran escala que relaciona el calor con los homicidios en la región.
Dirigido por la Dra. Sara Lopes de Moraes, investigadora de la Universidad de São Paulo, el estudio descubrió que las altas temperaturas están asociadas con un mayor riesgo de muertes por homicidio. Más del 0,61 % de todos los homicidios durante el período de estudio pueden vincularse al calor extremo.
“La temperatura juega un papel mucho menor que los factores estructurales como la desigualdad, el estado débil de derecho, el crimen organizado, la pobreza y las condiciones económicas”, dijo Moraes. “Aún así, comprender esta relación puede ayudar a informar estrategias para reducir el riesgo de homicidios relacionados con el calor”.

Cómo el calor puede influir en las tasas de homicidio
Si bien este estudio no examinó directamente las razones detrás del vínculo, los investigadores señalan dos posibles explicaciones. Desde una perspectiva biológica, la hipótesis de la temperatura-agresión sugiere que el calor puede aumentar el comportamiento agresivo1. Desde una perspectiva social,2,3, la teoría de la actividad rutinaria propone que los días calurosos atraen a más personas al exterior, donde más interacciones sociales, combinadas con factores como el consumo de alcohol, pueden conducir a conflictos y violencia, especialmente cuando se combinan con la irritabilidad y la deshidratación relacionadas con el calor. Ambos mecanismos pueden interactuar con factores sociales subyacentes para desencadenar homicidios.

Consideraciones de política
A medida que el cambio climático eleva las temperaturas, abordar el riesgo de homicidios relacionados con el calor será cada vez más importante. Los investigadores señalan que se necesita más trabajo para determinar las formas más efectivas de integrar los datos de temperatura en los esfuerzos rutinarios para la prevención de violencia y homicidios. Las estrategias clave a considerar incluyen:
- Incorporar riesgos relacionados con el calor en la planificación de la seguridad pública y la preparación para emergencias.
- Desarrollar planes de acción sobre salud y calor que tengan en cuenta los efectos sociales y conductuales de las altas temperaturas.
- Crear sistemas de alerta de calor para alertar a las fuerza pública, y apoyar acciones preventivas a corto plazo en áreas de alto riesgo.
- Invertir en medidas de mitigación de las temperaturas alta en la ciudades puede ser una estrategia clave podría tambien, contribuir a disminuir factores de riesgo asociados con la violencia y los homicidios.
- Fortalecer la coordinación entre los sectores de salud, medio ambiente, planificación urbana y seguridad pública.
Este estudio es parte de SALURBAL-Clima, una asociación de investigación multipaís que genera evidencia sobre los vínculos entre el cambio climático y la salud en toda América Latina. Las instituciones contribuyentes incluyen la Universidad Nacional de Lanús en Argentina; la Universidad de São Paulo y la Universidad Federal de Minas Gerais en Brasil; la Universidad Industrial de Santander y la Universidad de Los Andes en Colombia; el Instituto Nacional de Salud Pública en México; y la Universidad de California Berkeley, el Urban Health Collaborative de la Universidad de Drexel y la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan en los Estados Unidos.
Este proyecto fue financiado por el Wellcome Trust (205177/Z/16/Z y 227810/Z/23/Z).
Consultas: Carolina Rendón, Especialista en Comunicaciones, cr3283@drexel.edu
- Anderson, C. A., Anderson, K. B., Dorr, N., DeNeve, K. M., & Flanagan, M. (2000). Temperature and aggression. In M. P. Zanna (Ed.), Advances in experimental social psychology (Vol. 32, pp. 63-133). Academic Press. ↩︎
- Rotton, J., & Cohn, E. G. (2003). Global warming and U.S. crime rates: An application of routine activity theory. Environment and Behavior, 35(6), 802-825. ↩︎
- Cohn, E. G. (1990). Weather and crime. The British Journal of Criminology, 30(1), 51-64. ↩︎